El oído es uno de los sentidos que más importancia tiene ya que es una constante fuente de estímulos para nuestro cerebro.
Una audición sana desde el nacimiento permite desarrollar la habilidad de la comunicación que es la base de la convivencia y la vida en sociedad. El estímulo sensorial de tipo auditivo, le da al niño la capacidad desarrollarse y contribuye a su aprendizaje. A lo largo de la vida usamos constantemente nuestros oídos para entender el mundo que nos rodea.
El sentido del oído trabaja para ayudarnos a diferenciar una variedad de sonidos y a distinguir de dónde provienen. Así podemos reconocer el habla, la música, el sonido de algunos animales o el ruido de la sirena de una ambulancia. El sonido entra al oído y pasa a través de sus tres partes (oído externo, oído medio y oído interno) antes de que la señal llegue al cerebro en donde se procesa. Es entonces que podemos identificar los sonidos.
La pérdida auditiva o hipoacusia, ocurre cuando una persona es incapaz de oír tan bien como alguien que tiene una audición normal. Varía de leve a profunda, y puede afectar uno o ambos oídos. Más de 1.500 millones de personas a nivel mundial experimentan algún grado de pérdida auditiva, de estos más de 360 millones tienen un déficit auditivo que es discapacitante.
Los factores que afectan la capacidad auditiva tienen orígenes muy variados: desde las causas in útero como son enfermedades infecciosas en el embarazo hasta complicaciones en el parto, exposición a ruido intenso, consumo de medicamentos con toxicidad hacia el oído, etc. Muchos de estos factores se pueden prevenir y para esto existen sugerencias para un adecuado cuidado del oído.
La edad también es un factor de riesgo para la pérdida de la audición ya que el oído sufre un deterioro con los años que se llama Presbiacusia. Este tipo de alteración generalmente aparece entre los 60 y 70 años. Es un problema irreversible, en el cual es muy útil el uso de Auxiliares Auditivos.
En los últimos años se ha encontrado una relación directa entre la mala audición no tratada en la tercera edad y alteraciones cognitivas como lo es la demencia senil. Por esto es muy importante que los adultos mayores usen audífonos desde el momento en que se detecta que no escuchan bien, de esta manera podrán conservar sus funciones mentales en mejores condiciones y durante más tiempo.