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Hablemos de cáncer de mama

Rocío C. Grajales Álvarez

Junio 2023

Mujeres juntas por el cáncer de mama

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Una de cada 8 mujeres será diagnosticada a lo largo de su vida con cáncer de mama.1 Este mes de octubre, en el marco de la Conmemoración del Día Mundial del Cáncer de Mama, hablemos del tipo de cáncer más frecuente en la mujer a nivel mundial y tomemos conciencia de esta enfermedad. 

 

Dedicamos este espacio a todas las mujeres que han sido diagnosticadas, a las que han visto la luz de la curación, a quienes continúan su vida con cáncer y a quienes han fallecido por esta enfermedad.

¿qué tan frecuente es el cáncer de mama?

A nivel mundial, en 2020, la Organización Mundial de la Salud reportó alrededor de 2.3 millones de casos nuevos y 685,000 muertes por cáncer de mama.2

En México, el cáncer de mama es la primera causa de cáncer en la mujer y la primera causa de muerte por cáncer. En 2022 se reportaron casi 30,000 casos nuevos y poco menos de 8,000 muertes por esta causa.2,3

A diferencia de países desarrollados, en el nuestro continuamos diagnosticando esta enfermedad en etapas avanzadas, a pesar del esfuerzo en el diagnóstico oportuno.4

¿el cáncer de mama se puede prevenir?

La prevención es una medida tomada de manera anticipada para evitar que suceda un desenlace considerado negativo. El cáncer de mama no se puede prevenir, aunque hay algunas maneras de disminuir su incidencia en personas de alto riesgo.

¿Y quiénes tienen mayor riesgo?

El factor de mayor peso es la presencia de variantes patológicas en genes específicos (antes conocidas como mutaciones) como: BRCA1, BRCA2, PTEN, P53, entre otros.5 Estas variantes están presentes en menos del 5% de las pacientes con diagnóstico de cáncer de mama. Buscamos este tipo de variantes en personas con múltiples antecedentes de cáncer de mama en familiares de primera línea (abuelas, madres, hermanas), antecedentes familiares de cáncer de mama y ovario, tipos específicos de cáncer de mama llamados triple negativo, hombres con cáncer de mama (también les da a ellos, y representan el 1% de los pacientes con este diagnóstico). Desafortunadamente, al contar con la determinación de variantes patológicas en estos genes, la única forma de prevenir el desarrollo de cáncer, es realizando una mastectomía, es decir, retirar las mamas antes de que el cáncer se presente. Otros factores de alto riesgo son: la edad, el inicio del primer periodo menstrual muy joven (menos de 10 años), tener menopausia tardía (más de 55 años), usar anticonceptivos (orales, inyectados o parches), no tener hijos o tenerlos después de los 30 años y tomar terapia de reemplazo hormonal para contrarrestar los síntomas de la menopausia.6 En general, todo lo que amplíe nuestra exposición a estrógenos, es riesgo de desarrollo de cáncer. Las mujeres que tienen biopsias previas con diagnóstico de hiperplasia ductal o lobular con atipia, tienen más riesgo, pues estas son lesiones precursoras o premalignas. Además, el sedentarismo, el alcohol, la exposición a radiaciones iónicas y la obesidad, también aumentan el riesgo. Sabemos entonces, que los factores protectores son: ejercicio, dieta saludable, evitar alcohol, la lactancia materna y evitar los estrógenos exógenos (terapias con hormonas).7

Si no lo puedo prevenir ¿qué puedo hacer?

En efecto, al tener sólo medidas radicales de prevención, nuestra mejor arma disponible es la detección oportuna. La mastografía detecta 2 a 8 cánceres por cada 1,000 estudios, con un mejor desempeño en las mujeres de 50 a 69 años y es el único método de tamizaje que ha demostrado disminución en la mortalidad por cáncer de mama en un 40% en mujeres en este grupo de edad.8 A pesar de ser el mejor método de tamizaje disponible, en Estados Unidos sólo el 75% de las mujeres de 50 a 74 años la realiza y en México esta cifra es apenas del 60% .9,10 Actualmente, en nuestro país se recomienda el inicio del tamizaje por mastografía a partir de los 40 años, aunque se está migrando al concepto de hacer mastografía de acuerdo con el riesgo, y no con la edad. En mujeres menores de 40 años, inicialmente se solicita un ultrasonido de mama ante cualquier lesión de sospecha y posteriormente se complementa con mastografía u otros estudios de imagen. La mastografía ha evolucionado y ha mejorado su capacidad de detección mediante nuevas formas de realizar la imagen, como la mastografía digital, la mastografía contrastada y la tomosíntesis; el ultrasonido mamario y la resonancia magnética de la mama son herramientas diagnósticas complementarias con usos y aplicaciones específicos.11,12,13 Su médico indicará el estudio más adecuado para su tipo de lesión, su edad y sus antecedentes.

Una vez que se cuenta con una biopsia que confirme el diagnóstico de cáncer hay que conocerlo.

saber que tipo de cáncer es

Primero, su histología, es decir, de qué tejido viene. La histología más frecuente se llama de tipo no especial (antes conocido como ductal) y abarca cerca del 80% de todos los tipos de cáncer de mama. El segundo en frecuencia se llama lobulillar (formado en los lobulillos) y representa alrededor del 15% y, finalmente, otros tipos menos frecuentes como mucinoso, papilar, medular, entre otros y juntos suponen <5% de todos los tumores de mama.6 Se muestra una imagen esquemática de los componentes anatómicos de la mama en la Figura 1.

Cáncer de mama medicina

saber cuál es la etapa clínica

Como otros tipos de cáncer, el de mama se clasifica por su extensión mediante el sistema TNM (en inglés, Tumor, Nodes, Metastasis). Con esto sabemos qué tanto se ha extendido el tumor en la mama, en los ganglios o en otros órganos.15 

En general, ubicamos a los tumores en etapas I y IIA como tempranos, los IIB y III como localmente avanzados y los IV como metastásicos.

Saber la clasificación por inmunohistoquímica

Suena complicado, pero en realidad no es más que ver además del tipo de célula, qué características tiene el tumor. Como ponerle apellidos al diagnóstico. Esto lo hacemos con un estudio de patología hecho con tinciones especiales con las que queremos conocer si el tumor depende de hormonas (receptores de estrógeno y progesterona) y lo llamamos luminal, si tiene una proteína que le confiere mayor agresividad (receptor del factor de crecimiento epidérmico humano o HER2), al que denominamos HER2-positivo, o si no cuenta con ninguno de estos receptores, con lo que lo conocemos como triple negativo. Consideramos, además, el nivel de expresión de una proteína que señala el índice de replicación o proliferación de las células, llamado Ki67.16

La combinación de estos elementos nos da la clasificación molecular, que es la más importante, pues nos dicta el mejor tratamiento y nos da información sobre el comportamiento de cada subtipo, es decir, el pronóstico de la enfermedad. 

Los tumores luminales son, en general, los de mejor pronóstico, de comportamiento menos agresivo. Los HER2-positivo son tumores de más rápido crecimiento y mayor capacidad de expansión a otros sitios, pero con múltiples terapias dirigidas y muy buenas respuestas a las mismas; mientras que los triple negativo suelen ser tumores con pronósticos más sombríos en etapas avanzadas, también de comportamiento agresivo. En general, los tumores de mama suelen tener afinidad por ciertos órganos para desarrollar metástasis. Los sitios más comunes son: otros ganglios fuera de los axilares, hueso, pulmón, hígado y cerebro.16,17

¿Y QUIÉNES TIENEN MAYOR RIESGO?​

El cáncer de mama no es una enfermedad aislada. Es un espectro de enfermedades de comportamiento muy diferente. Hoy nadie debería tratar el cáncer de mama de la misma manera para todas las pacientes. Cada tipo nos habla de un pronóstico particular, nos dice cómo esperamos que responda a las terapias y lo más importante, nos indica qué terapia es la mejor para cada paciente y cada etapa.

Entonces, el tratamiento ¿no es igual?

No. Cada paciente recibe un tratamiento de acuerdo con su etapa y su tipo de cáncer. No todas las pacientes requieren quimioterapia, no todas deben recibir radioterapia y algunos tumores necesitan diferentes tratamientos. Lo ideal es contar con un manejo multidisciplinario con un equipo de especialistas en cáncer.

 

El objetivo del tratamiento en etapas tempranas y localmente avanzadas es la curación. En enfermedad metastásica queremos llevar al cáncer de mama a ser una enfermedad crónica, como la diabetes, con tratamientos que han alcanzado excelentes supervivencias a largo plazo.

Si tengo metástasis, ¿voy a morir por cáncer?

A partir de principio de los 2000´s el tratamiento del cáncer de mama ha evolucionado de manera impresionante. En los ochenta, la supervivencia de pacientes con cáncer de mama metastásico era de sólo 13 meses y sólo un 10% de pacientes continuaba con vida después de 5 años del diagnóstico. Hoy, tenemos una mediana de supervivencia que ha superado los 5 años en pacientes con metástasis en determinados grupos de pacientes y más del 35% sigue con vida a los 5 años.18

para llevar a casa...

  • El cáncer de mama es una enfermedad heterogénea, diferente entre sí; por tanto, amerita tratamientos diferentes entre sí.
  • Siempre es mejor la detección temprana.
  • Actualmente existen terapias que permiten que el cáncer de mama avanzado. pueda ser una enfermedad crónica.
  • Todas las pacientes merecen accesos a éstas terapias.
  • Metástasis NO significa enfermedad terminal.
  • El diagnóstico de cáncer de mama no es una sentencia de muerte.
  • La enfermedad metastásica no significa etapa terminal.
Referencias
  1. Breast Cancer Statistics 2022. American Cancer Society
  2. Sung H, Ferlay J, Siegel RL, Laversanne M, Soerjomataram I, Jemal A, et al. Global Cancer Statistics 2020: GLOBOCAN Estimates of Incidence and Mortality Worldwide for 36 Cancers in 185 Countries. CA Cancer J Clin. 2021;71(3):209–49. 
  3. INEGI. Noticia – Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama (19 de octubre) [Internet]. 2022 [citado el 12 de diciembre de 2022]. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia.html?id=7680.
  4. Reynoso-Noverón N, Villarreal-Garza C, Soto-Perez-de-Celis E, Arce-Salinas C, Matus-Santos J, Ramírez-Ugalde MT, et al. Clinical and epidemiological profile of breast cancer in Mexico: Results of the Seguro Popular. J Glob Oncol. 2017;3(6):757–64. 
  5. Kuchenbaecker KB, Hopper JL, Barnes DR, Phillips KA, Mooij TM, Roos-Blom MJ, et al. Risks of breast, ovarian, and contralateral breast cancer for BRCA1 and BRCA2 mutation carriers. JAMA – Journal of the American Medical Association. 2017;317(23):2402–16.
  6. Harbeck N, Penault-Llorca F, Cortes J, Gnant M, Houssami N, Poortmans P, et al. Breast cancer. Nat Rev Dis Primers. 2019;5(1).
  7. Sabadell, M., Izquierdo, M., Prats de Puig, M., et al. Factores pronósticos y predictivos en cáncer de mama. Una visión evolutiva de la morfología a la genética. Fundación Española de Senología y Patología Mamaria. España. 2017.
  8. Consenso Mexicano sobre diagnóstico y tratamiento del cáncer mamario. Décima reunión. Colima, 2023.
  9. National Health Interview Survey, 2019.
  10. McClellan S, Unger-Saldaña K, Neuhaus J, Potter M, García-Peña C, Torres J. Mammography prevalence in Mexico from 2001-2018: Results from the Mexican Health and Aging Study. Preventive Medicine Reports 2023;32:102150.
  11. American Cancer Society. Recommendations for the Early Detection of Breast Cancer. https://www.cancer.org/cancer/breast-cancer/screening-tests-and-early-detection/american-cancer-society-recommendations-for-the-early-detection-of-breast-cancer.
  12. Keating NL, Pace LE. Breast Cancer Screening in 2018: Time for Shared Decision Making. JAMA. 2018;319(17):1814-1815. doi: 10.1001/jama.2018.3388.
  13. Schünemann HJ, Lerda D, Quinn C, et al. Breast Cancer Screening and Diagnosis: A Synopsis of the European Breast Guidelines. Ann Intern Med. 2020;172(1):46-56.
  14. Sickles, EA, D’Orsi CJ, Bassett LW, et al. ACR BI-RADS® Mammography. In: ACR BI-RADS® Atlas, Breast Imaging Reporting and Data System. Reston, VA, American College of Radiology; 2013.
  15. Amin MB, Edge SB, Greene FL, et al. AJCC Cancer Staging Manual. 8th ed. New York: Springer; 2017.
  16. Perou C, Sùrlie T, Eisen M. Molecular portraits of human breast tumours. Nature. 2000;406:747–52. 
  17. Buonomo, O. C. et al. New insights into the metastatic behavior after breast cancer surgery, according to well- established clinicopathological variables and molecular subtypes. PLOS ONE. 2017;12, e0184680. 
  18. Unger-Saldaña K, Bandala-Jacques A, Huerta-Gutiérrez A, Zamora-Muñoz S, Hernández-Ávila E, et al. Breast cancer survival in Mexico between 2007 and 2016 in women without social security: a retrospective cohort stud. The Lancet Regional Health – Americas 2023;23: 100541. https://doi.org/10.1016/j.lana.2023.100541

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