La esperanza de vida en la población mundial pero más aún en las mujeres cambió a inicios del siglo XX, como consecuencia de los avances médicos, sociales, educativos, pasando de 40-45 años a 60-75 años y en la actualidad hasta los 85 años. Como generación nos fuimos enfrentando a las enfermedades degenerativas que antes no conocíamos o veíamos poco, como la demencia senil, las cardiopatías, enfermedades metabólicas etc. Pero uno de los mayores impactos por sus manifestaciones y larga evolución es el CLIMATERIO mejor conocido como MENOPAUSIA, el concepto climaterio es más utilizado por el gremio médico significando la etapa de clímax o cumbre de esta esta de la mujer, mientras que menopausia tiene una connotación más hacia lo referente a envejecer y se utilizan como sinónimos aunque no lo sean ya que menopausia es cuando la mujer ha dejado de menstruar por un lapso de un año de manera natural, cuando se realiza una cirugía para retirar los ovarios por la razón que sea la menopausia se ve reflejada prácticamente de inmediato ya que dejan de circular estrógenos en el organismo causando sintomatología vasomotora (bochornos) entre otros muchos síntomas.
Lo que ocurre en esta etapa es la consecuencia de la disminución progresiva en la función de los ovarios con respecto a la producción hormonal particularmente de los estrógenos impactando a prácticamente todo las funciones orgánicas, dicho de manera coloquial desde el cabello hasta la imaginación, viéndose reflejado en los síntomas más comunes pero impactantes para la vida cotidiana, como lo son los sofocos o bochornos, los olvidos momentáneos, incremento en el riesgo de demencia senil, los cambios de carácter, el insomnio, la resequedad de la piel y de todas las mucosas de ojos, nariz, boca vías urinarias, vagina y de intestino, aumento y engrosamiento del vello en todo el cuerpo engrosamiento de la voz, el riesgo aumentado de accidentes vasculares cerebrales e infarto del miocardio, aumento de peso, alteraciones metabólicas que llevan a la diabetes mellitus, aumento en los niveles de colesterol y triglicéridos, falla en la función tiroidea, cansancio crónico, sensibilidad al dolor aumentada y mayor posibilidad de fracturas en cadera y columna por perdida ósea progresiva por osteoporosis, de manera cronológica a partir de los 45 años en promedio, con síntomas mas marcados que dificultan la vida cotidiana, labora, vida sexual y familiar. Todas estas manifestaciones y alteraciones orgánicas hasta hace algunos años eran irreversibles y las mujeres tenían que conformarse con esperar a que el tiempo pasará y los síntomas desaparecerían no así los daños orgánicos, siendo una verdadera etapa catastrófica para la mujer. Con el descubrimiento de las hormonas para uso en la anticoncepción inicialmente de origen animal hasta las hormonas bioidénticas sintéticas todos estos cambios y síntomas se han logrado disminuir, pausar y algunos casos hasta revertir.
Existen alternativas no hormonales con componentes polivitamínicos que ayudan a disminuir algunos síntomas pero su efecto es totalmente paliativo ya que no cambian el ambiente hormonal y por la tanto no ayudan a los tejidos a evitar el daño que causa la falta de estrógenos, los derivados de la soya y algunos fitoestrógenos tiene un efecto muy pobre por lo que solo funcionan como sintomáticos, por lo que la terapia hormonal es sin duda el elemento fundamental para tratar los síntomas y recuperar las funciones orgánicas que se han deteriorado o perdido, la administración de los estrógenos es muy variada y puede ser solo estrógenos o combinado con progestinas para cuidar algunos aspectos referentes a la glándula mamaria, la administración subcutánea en gel o parches dérmicos son las que tienen mejor respuesta, la vía oral es efectiva siendo muy utilizada por la combinación hormonal, la vía vaginal es efectiva para recuperar el ambiente de la mucosa urogenital con absorción sistémica disminuida. El temor que existe sobre el uso de hormonas en esta etapa de la vida es muy común fundamentado más en los dichos urbanos que en lo real, se tienen argumentos científicos bien avalados con múltiples estudios que dan certeza y seguridad en su uso bajos los criterios que el médico tratante debe indicar con estudios indispensables antes de su uso como lo son mastografía y ultrasonido, estudios generales sistémicos y citología cérvico vaginal recientes, densitometría ósea y revisión clínica completa.
Esta terapéutica debe ser siempre a la menor dosis posible por el tiempo necesario con revisiones periódicas al menos una vez al año, y al menos hasta los 65 años, así lo recomiendan los colegios internacionales especializados en la menopausia.
Sin duda los beneficios de la terapéutica hormonal ha cambiado la vida de millones de mujeres en todo el mundo, cambiando una catástrofe personal y familiar a una vida en plenitud llegando al clímax de la vida.